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Contaminación acústica: conoce sus consecuencias para la salud, como medirla y cómo evitarla

Publicado en 22 mayo, 2025

Contaminación y calidad de aire exterior,

El tráfico de los vehículos, el tránsito de las personas, las obras que se acometen en las ciudades… todas ellas son actividades con un agente contaminante común: el ruido.

A pesar de que la contaminación acústica ejerce un tremendo impacto sobre la salud humana y los ecosistemas aún no llega a figurar en las listas de los contaminantes atmosféricos sobre los que poner el foco.

Esta contaminación por ruido es un problema real que afecta a la práctica totalidad de las zonas urbanizadas del planeta: el ruido excesivo y persistente afecta al bienestar físico y mental, altera la calidad de vida y genera efectos negativos sobre la fauna y el medio ambiente.

¿Qué es la contaminación acústica?

Según la Ley 37/2003, normativa vigente en materia de Ruido en España, se entiende como contaminación acústica la «presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente».

Dicho de otra forma, es la presencia de ruido no deseado o dañino que interfiere en las actividades del ser humano y los animales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 65 dB durante el día y los 55 dB por la noche, aunque en la mayoría de las ciudades se superan con creces estos límites.

¿Cuáles son las consecuencias en la salud de las personas de la contaminación acústica?

El ruido es un contaminante que no se ve, pero que se sufre a diario y puede tener consecuencias tanto inmediatas como crónicas.

Además de la pérdida de audición y el tinnitus -también conocido como acúfeno- la contaminación acústica también causa otros problemas no auditivos que se manifiestan en dificultades para conciliar el sueño, insomnio, ansiedad, estrés, fatiga mental o irritabilidad.

De hecho va más allá y según la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), «el ruido ambiental causa alrededor de 12.000 muertes prematuras al año en Europa y contribuye a más de 48.000 nuevos casos de cardiopatías isquémicas».

Consecuencias de la contaminación acustica

Numerosos son los estudios que han demostrado estas consecuencias asociadas a la exposición continua a niveles de ruido superiores a los recomendados:

  • Trastornos de sueño, insomnio o dificultad para descansar adecuadamente.
  • Estrés, ansiedad, irritabilidad y fatiga crónica.
  • Problemas cardiovasculares como hipertensión, infartos o ictus.
  • Deterioro del rendimiento cognitivo, especialmente en niños.
  • Mayor índice de muertes prematuras.

Se ha estudiado que la interrupción repetida del sueño como consecuencia del ruido ocasiona cambios en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca, vasoconstricción, variación en la respiración, y mayores movimientos corporales.

Trastornos del sueño provocados por ruido

Pero no sólo genera trastornos del sueño, el ruido también afecta a la función cardíaca y cerebrovascular, como sugiere una investigación preliminar presentada durante la American Heart Association’s Scientific Sessions 2018 celebrada en Chicago.

Según el equipo científico responsable del estudio, el ruido estimula la actividad de una región del cerebro involucrada en la respuesta al estrés, respuesta que comporta la inflamación de los vasos sanguíneos y que puede incrementar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

¿Qué grupos de personas son las más afectadas por el ruido?

Atendiendo a los diferentes grupos de población, los colectivos sobre los que el ruido puede suponer un mayor perjuicio y que, por tanto, deben recibir la máxima protección son las mujeres embarazadas, el feto, los recién nacidos, los bebés y la población infantil.

Así, por ejemplo, la exposición prolongada a sonidos fuertes en mujeres embarazadas y niños puede provocar una pérdida de audición temporal y permanente, dependiendo del volumen y la duración de la exposición. Cuanto más joven sea el niño expuesto al ruido, antes sufrirá de la pérdida de audición inducida por ruido (NIHL, por sus siglas en inglés) y otros problemas no auditivos.

Y los datos avalan esta problemática, ya que una serie de audiometrías efectuadas en EE.UU. durante los años 1988-1994 entre 6.100 niños y niñas y adolescentes con edades comprendidas entre los 6 y 19 años confirmaron que aproximadamente el 15 % tenía una pérdida de audición en uno o ambos oídos.

Efectos contaminacion acustica en niños

 

Efectos de la contaminación por ruido en el medioambiente

Pero el ruido no sólo afecta a las personas. Numerosas especies animales dependen del sonido para comunicarse, desplazarse, evitar peligros o encontrar comida, y ven alterados sus patrones a causa de la contaminación acústica.

Estudios como los de la FHWA en 2017 o el de Martín y Grijota alertan del deterioro de hábitats naturales, especialmente en espacios protegidos cercanos a infraestructuras de transporte o zonas urbanizadas, ocasionando los siguientes efectos:

  • Dificultad para percibir las señales acústicas y reducción de la capacidad de respuesta.
  • Cambios en la búsqueda de alimento y comportamiento anti-depredador.
  • Efectos sobre la reproducción.
  • Afección a la densidad y estructura de las comunidades animales.
  • Alteraciones en la vocalización y enmascaramiento acústico.
  • Destrucción y fragmentación de hábitats.
  • Modificación de las funciones de alerta

Por desgracia, ningún integrante del reino animal escapa de las consecuencias de la contaminación acústica: el ruido afecta a invertebrados polinizadores tan importantes como las abejas, que se paralizan ante intensidad de ruido comprendidas entre 107-120 dB (una calle con tráfico denso, por ejemplo) o a algunas especies de aves forestales, que vieron reducida su densidad poblacional en las áreas adyacentes a carreteras.

Cómo medir la contaminación acústica

Tal y como explicamos en este otro artículo, la medición del ruido se realiza mediante unos dispositivos llamados sonómetros, que registran los niveles en decibelios (dB) ponderados para reflejar la sensibilidad del oído humano.

Los datos obtenidos mediante estos aparatos sirven para elaborar estudios acústicos -también llamados mapas de ruido-, encargados normalmente por las administraciones públicas y utilizados para identificar las zonas de conflicto y definir planes de acción.

Gracias a esto hoy conocemos que más de 100 millones de europeos están expuestos a niveles de ruido superiores a los 55 dB, de acuerdo a la información proporcionada por la Agencia Europea de Medio Ambiente.

En ciudades y entornos industriales, los sistemas de monitorización continua de ruido como los que ofrece ENVIRA permiten cumplir la legislación y proteger tanto a trabajadores como a la población colindante.

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¿Cómo evitar la contaminación acústica? Recursos y derechos legales

Evitar la contaminación acústica requiere actuar desde tres frentes: la prevención técnica, la concienciación ciudadana y el uso de los mecanismos legales disponibles.

A nivel individual y colectivo existen diferentes soluciones eficaces para protegerse del ruido y denunciarlo cuando supera los límites legales.

Medidas para reducir el ruido en entornos urbanos e industriales

Dentro de las medidas técnicas y urbanas que se pueden llevar a cabo desde las administraciones es importante contar con una planificación urbana acústica que contemple el uso de materiales fonoabsorbentes en edificios, pantallas anti-ruido en las infraestructuras o el diseño de calles con barreras vegetales que permiten amortiguar los efectos contaminación sónica.

Además es importante incidir sobre el control del tráfico, peatonalizando zonas o restringiendo el acceso a vehículos o las obras a determinadas horas, así como regular los horarios de las actividades ruidosas y los locales de ocio. En los ambientes laborales e industriales es importante respetar los límites de exposición al ruido y el uso obligatorio de EPI auditivos.

Tipo de zona o uso del suelo Día (7:00–23:00) Noche (23:00–7:00)
Residencial ≤ 55 dB(A) ≤ 45 dB(A)
Residencial en entorno rural ≤ 50 dB(A) ≤ 40 dB(A)
Sanitario o educativo ≤ 50 dB(A) ≤ 40 dB(A)
Zonas de ocio o uso terciario ≤ 65 dB(A) ≤ 55 dB(A)
Industrial o infraestructuras ≤ 70 dB(A) ≤ 60 dB(A)
Zonas acústicamente saturadas Evaluación específica (*) Evaluación específica (*)

(*) En las zonas saturadas (con altos niveles de ruido estructurales), los ayuntamientos pueden aplicar planes zonales específicos con valores límite adaptados.

¿Qué hacer si sufro contaminación acústica?

Si una persona está expuesta a niveles de ruido excesivos que afectan a su descanso, salud o calidad de vida, puede tomar las siguientes acciones:

  1. Registrar el ruido con dispositivos homologados.
  2. En base a estas mediciones, solicitar mediciones oficiales al Ayuntamiento, para que realice inspecciones y mediciones en viviendas o espacios afectados.
  3. Reclamar por vía administrativa, presentando una denuncia ante el área de medio ambiente o sanidad del Ayuntamiento.
  4. Acudir a la vía judicial en los casos en los que el ruido persista.

Monitorización ambiental, una herramienta clave

La contaminación acústica es una amenaza silenciosa con profundos efectos sobre la salud humana y la biodiversidad. Medir, controlar y actuar contra el ruido no es sólo una obligación legal, sino también una necesidad para garantizar una buena calidad de vida y un entorno sostenible.

Tecnologías de monitorización continua como los que proporcionamos desde ENVIRA permiten a industrias y Administraciones detectar de forma precisa los focos de ruido y aplicar medidas correctoras a tiempo.

Referencias:

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