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Dimetilfumarato: la Unión Europea restringe su uso en productos como zapatos, armarios o sofás.

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Hoy se publica una modificación del REACH que restringe el uso de esta sustancia a:

• Se prohíbe su uso en artículos o partes de artículos en concentraciones mayores de 0,1 mg/kg.
No se comercializarán los artículos o partes de artículos que contengan DMF  en concentraciones mayores de 0,1 mg/kg.

Francia ha preparado un expediente relativo a la sustancia  dimetilfumarato (DMF) que demuestra que el DMF contenido en artículos o partes de artículos, en concentraciones mayores de 0,1 mg/kg, supone un riesgo para la salud humana y que es necesaria una acción a escala de la Unión, más allá de toda medida que pudiese estar ya en aplicación. Ese expediente se entregó a la Agencia para iniciar el proceso de restricción.

Pudo determinarse que los problemas de salud que presentaron consumidores de Francia, Polonia, Finlandia, Suecia y Reino Unido habían sido provocados por muebles y calzado comercializados en varios Estados miembros.
Se demostró que dichos problemas habían sido causados por el DMF, un biocida que impide la formación de moho capaz de deteriorar los muebles o el calzado de cuero durante su almacenamiento o transporte en un clima húmedo.

La mayoría de las veces, el DMF se encontraba en bolsitas adheridas al interior de los muebles o introducidas en el embalaje del calzado. Esta sustancia se evaporaba e impregnaba el producto, protegiéndolo así del moho. Sin embargo, también afectó a los consumidores que entraron en contacto con estos productos. El DMF, en contacto con la piel de los consumidores, produjo algunos casos de sensibilización (dermatitis de contacto) con dolor.

También se notificaron algunos casos de insuficiencia respiratoria aguda. La dermatitis es especialmente difícil de tratar y la sensibilización es irreversible. Debido a su capacidad de sensibilización, la exposición al DMF puede provocar reacciones adversas en concentraciones muy bajas en sujetos sensibilizados.

El Comité de Evaluación del Riesgo de la Agencia considera que prohibir el uso de DMF en artículos o partes de artículos en una concentración mayor de 0,1 mg/kg y la comercialización de estos productos es la medida más apropiada de la que dispone la Unión, por su eficacia, para reducir riesgos.